sábado, 11 de octubre de 2008

III: Over the Under

Más fuertes y poderosos que nunca, el pasado año, llegaba el tercer asalto de Down. Y parece que aquello de “a la tercera va la vencida” viene como anillo al dedo en este caso: no podemos más que decir que es un auténtico discazo y que ya deja de ser "el proyecto paralelo de", para convertirse en banda 24 horas al día. Si hay algo a destacar, es la calma y el buen gusto de hacer las cosas bien y sin prisas, de ahí que todos y cada uno de los temas de este álbum se puedan convertir en clásicos del repertorio en directo de la banda.

Phil Anselmo, Rex Brown, Pepper Keenen, Kirk Windstein y Jimmy Bower vuelven a entregar una obra maestra de música original y hecha con ganas, que más de uno querría para sí mismo.
Por todos es conocida la amalgama de sonidos que se combinan en el monstruo sonoro de Down: heavy metal, rock sureño, country, etc; todo ello combinado de forma que lo que escuchamos es una música propia, algo que otros muchos han querido intentar y se han quedado en eso, en intentos.
Todos los componentes del grupo rayan a gran altura, pero a destacar la labor vocal de Phil Anselmo, que juega sabiamente con las melodías claves para cada canción y goza de mayor libertad que la que tenia en Pantera, para experimentar hacia terrenos más clásicos, que no por ellos arcaicos.
El disco se abre maravillosamente con 3 Suns and 1 Star, un tema directo con un riff matador, en cuya mitad las melodías se van pasando de voz a guitarras, y viceversa. Gran comienzo. Le sigue The Path, auténtico temazo, típico medio tiempo de los primeros Pantera y con un riff 100% Black Sabbath, y una cadencia bastante pesada, tipo doom rock.
N.O.D comienza con un riff puramente metálico y con grandes dosis de velocidad, con un estribillo lento y lleno de coros, para terminar con una variación del riff principal, reducido en su velocidad y con un Phil desgarrando la voz de manera sublime. El siguiente, I Scream, es el que más puede recordar al rock sureño, eso sí, de nueva dimensión, con grandes momentos vocales y una estribillo fácil de recordar.
On March the Saints continúa en la misma línea y fue el elegido como primer single del álbum. En cuanto a letras, trata sobre la agonía de voluntarios y afectados por el huracán Katrina, tras su paso por Nueva Orleans. A destacar un momento intermedio en el que la canción se acelera y regresa de nuevo al ritmo inicial.
En el ecuador del álbum, nos encontramos con una auténtica joya, de nombre Never Try: guitarras poco saturadas y limpias, con una fondo blues y gran estribillo, y donde destaca nuevamente la voz de Anselmo, además de la sutileza de la batería para acompañar la canción sin engorronarla en ningún momento. Una de las mejores.
Con Mourn, vuelve la tralla de nuevo, con un riff realmente destacable y una melodía pantanosa. Tema dedicado a la figura de Dimebag, en el estribillo da la sensación de tener a Anselmo a dos palmos de tu cara. Acojonante.
Otra de las joyas del álbum es Beneath the Tides, con unas insinuantes guitarras y un gran trabajo de slide de las mismas, con un ritmo a medio tiempo y unas atmósferas sonoras para dejarse llevar. Le sigue His Majesty the Desert, que podríamos considerar como un interludio puramente desértico, con guitarras limpias y vocales insinuantes, para dar paso a Pillamyd, el tema más crudo y potente: doble bombo y velocidad a raudales, con muy buenos solos de guitarra y un cambio de ritmo en la mitad del tema, para quitarse el sombrero.
In The Thrall of it All nos retorna al medio tiempo sabbático, destacando los solos de guitarra que van alternando Pepper y Kirk.
Y para el final, Nothing in Return (Walk Away), un señor temazo de casi 9 minutos, con unos teclados a lo Led Zeppelin, con unos armónicos destacados en el estribillo, y que en ningún momento se hace pesado de escuchar, al contrario, es el tesoro final para cerrar con broche de oro un álbum tremendísimo.

No quisiera cerrar esta reseña sin destacar el gran trabajo a la hora de confeccionar el libreto interior. Han sabido como darle a quien lo compre un motivo extra de satisfacción.

Hablamos de un disco que salió el año pasado, y a cuya gira pude asistir, y tras verles en directo (crónica que podéis leer en este mismo blog) no puedo más que recomendar la adquisición, no solo de este álbum, si no de los anteriores NOLA y A Bustle in Your Hedgerow, para paladear todas y cada una de las inquietudes musicales de Down, y así verificar que no buscan la copia fácil de sus influencias, sino, todo lo contrario.

5 comentarios:

Perem dijo...

No he escuchado este disco, pero después de leer lo que cuentas del mismo, será cuestión de pegarle una oída. Voy a buscarlo en mis canales habituales.

Un saludo.

Blue Monday dijo...

Lo que dice Perem podría haberlo escrito yo. Ya te contaré.
Saludos desde la cueva.

ROCKLAND dijo...

Pedazo de labor que haces en tu blog. Te agrego a mis links.
Keep on rockin' !!
Saludos

TONI dijo...

Coincido contigo: pedazo de disco y banda inmensamente potente.

El blog está genial!

Anónimo dijo...

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